Existe un gran lobby, un negocio realmente millonario, los cazadores que llagan a estos arrabales del globo pagan en dólares o en euros, con el peso que tienen esas monedas aquí en Argentina. En concreto, habría que denominarlo “el negocio de matar”. Además, las excursiones de caza son costosísimas, es para gente de un poder adquisitivo muy alto. En general no vienen cazadores argentinos por este motivo, sino que entre el 95 y el 99% son cazadores extranjeros que vienen aquí y realmente las ganancias son millonarias.
La provincia que lidera políticamente Rogelio Frigerio tomó la decisión en base a estudios impulsados por los propios cotos de caza. A pesar de la demanda judicial de inconstitucionalidad vigente y del fuerte rechazo social, la crueldad avanza. Entre Ríos volvió a autorizar -a través de la Resolución 2026-100-E de la Dirección de Recursos Naturales y Fiscalización- la caza de 5 especies de aves autóctonas y de liebre en gran parte de la provincia del 8 de mayo al 23 de agosto. «Entre Ríos no necesita esto, no necesita un modelo de turismo que con tal de ganar dinero destruya el patrimonio natural y cultural entrerriano que son las aves autóctonas. No puede ser lo económico el único factor que impulse una gestión mientras se pisoteo absolutamente todo lo demás», le dijo a Conclusión Gabriel Bonomi, integrante del Centro para el Estudio y Defensa de las Aves Silvestres (Ceydas).
La polémica medida, que ya cosecha críticas y repudios desde varios sectores, permite la matanza de Sirirí Pampa, Pato Picazo, Pato Cutirí y Pato de Collar (a razón de 20 individuos por excursión por cazador), Inambú Común (6) y Liebre (4). «Hay una crisis muy profunda, no solo en Entre Ríos, sino en todo el país, ya que no solo se trata de una crisis económica, social y ambiental, existe una crisis de pensamiento. El gobierno de Frigerio es incapaz de generar fuentes de trabajo genuinas y sustentables. Se debe generar un impulso al turismo sano, sustentable, responsable y saludable, nuestra provincia ya cuenta con un turismo extranjero que llega a esta provincia para realizar fotografías y disfrutar de la naturaleza, como así también senderismo, cabalgatas, kayakeadas y ecoturismo», sostuvo Bonomi.
La controvertida decisión, que favorece claramente a los cotos de caza, se da en medio de una demanda judicial que enfrenta el Estado entrerriano por haber permitido la caza en 2025 y de numerosas críticas por basar la autorización en estudios pagados por la CATCyC (cámara que nuclea a las empresas de caza) es decir, un organismo con claros intereses económicos en que se habilite la caza. «Tenemos que ser inteligentes a la hora de generar un turismo que funcione como ejemplo, como son los Esteros del Iberá, el Bañado de la Estrella y Jaaukanigás en Santa Fe. Los mismos cotos de caza se pueden reconvertir en turismo natural, en otro tipo de modelo, debemos cambiar el paradigma. Esta actividad tiene un tremendo rechazo social en Entre Ríos, ya que la gente no quiere matanzas ni que se destruya el patrimonio natural. Que venga turismo extranjero, pero no a matar nuestras especies autóctonas, que venga a disfrutar de lo mucho que tenemos para ofrecerles en torno a lo natural», enfatizó.
Otro cuestionamiento es que se continúa permitiendo el uso del plomo en las municiones, material altamente tóxico y contaminante. Solo se lo prohíbe en humedales. Cabe destacar que en estudios que se han realizado en la provincia de Santa Fe, más precisamente en cotos de caza, se ha encontrado plomo hasta en el propio grano del arroz, esto es de una gravedad inconmensurable, ya que el plomo provoca una enfermedad que se llama plumbismo, que afecta el sistema nervioso.







