Para Sturzenegger, la exigencia que regía desde la época de Fernández terminaba beneficiando indirectamente a fabricantes de válvulas y generaba un esquema de recambio compulsivo que, lejos de mejorar la seguridad, incentivaba el uso de componentes de menor calidad.
“Si la válvula va a durar poco tiempo, nunca vas a poner una válvula buena que dure para siempre sino que vas usar una de menor calidad. Total, al tiempo te obligan a cambiarla”, sostuvo el ministro en un extenso posteo publicado en X.
El Gobierno confía en que se van a abaratar los costos
En esa misma línea, agregó: “¿El resultado? Válvulas más inseguras y un kiosko bien armado para el fabricante”.
El fin del cambio cada cinco años quedó plasmado en la nueva Resolución ENARGAS 96/26, que actualiza las normas técnicas vinculadas a la revisión de cilindros de GNC y elimina el reemplazo automático de válvulas.
A partir de ahora, esos componentes deberán cambiarse únicamente cuando las inspecciones detecten desgaste, fallas o problemas técnicos concretos.
Desde el oficialismo creen que el nuevo esquema permitirá abaratar costos de mantenimiento para los conductores y eliminar procedimientos considerados innecesarios dentro del sistema regulatorio.